viernes, 31 de mayo de 2013

Recomendamos

Claudia - Miriam Dubini (Montena). Publicación: 14/03/2013.


Sinopsis: El problema es que en dos minutos no puede suceder nada realmente importante, ¿verdad?Es imposible que Claudia, la esquiva amante de las bicicletas, pueda en tan poco tiempo creer en el amor. Eso son bobadas.Tampoco es probable que la chica nueva, Emma, logre que ella y Luc ia se conviertan en sus mejores amigas. Son, sencillamente, polos opuestos y Claudia no puede perder ni un suspiro pensando en ello.Sin embargo, Anselmo necesita solo diez segundos para hacerla caer de la bicicleta... y detenerle el corazón con una mirada. Pero ¿quién es en realidad ese chico que persigue el viento por las enrevesadas calles de Roma?

Recomendamos

Sally Gardner - Las tres caras de la luna (Nube de tinta). Publicación: 14/03/2013.

 Sinopsis: En Madre Tierra no se canta, en Madre Tierra todo es sombra, en Madre Tierra se premia a los delatores y desaparece sin dejar rastro cualquier enemigo de la Patria. Sus habitantes viven bajo el yugo del opresivo y despiadado régimen dictatorial que controla y dirige cada uno de sus pasos, están acostumbrados a hablar entre susurros, a recelar de los vecinos, a los continuos cortes de luz, y ya ni se asustan cuando oyen el toque de queda. En Madre Tierra, la fantasía es la única vía de escape.Pero Standish no se rinde, sabe que más allá de las infranqueables y herméticas fronteras de su país, tiene que existir otro mundo, un mundo donde la libertad y la verdad no sean solo sueños imposibles sino una maravillosa realidad.

viernes, 24 de mayo de 2013

Números de buena familia

Navegando por Internet, he encontrado una lectura interesante...espero que os guste, sobre todo para entender un poquito mejor a las familias de números...

Números de buena familia Jorge Wagensberg 28 ENE 2006

Como todas las familias, también las de números tienen apellidos: naturales, enteros, racionales, reales o complejos. Detrás de cada grupo numérico hay una intuición científica que trata de solucionar un problema planteado en la vida cotidiana. ¿Cómo recordar las ovejas de un rebaño? ¿Cómo dar cuenta de las temperaturas que se encuentran por debajo de cero grados? ¿Cómo repartir dos cosas entre tres beneficiarios?

Cuento ovejas, pero no es insomnio. Acabo de sentarme a la mesa con mi amigo Claudi Alsina, matemático. La conversación arranca con un crianza y unas picardías, aceitunas y láminas de alcachofa. Acto primero. El pastor conoce a todas sus ovejas desde el día en que nacieron y ahora, a la hora de la revista, las reconoce por su aspecto, andares y gestos. Una por una. ¿Cómo saber si no cuántas se come el lobo? Identificar y recordar. Pero la vida sigue y el rebaño ha crecido demasiado. Imposible identificar y recordar ¡Hay que contar! Sea la familia de los números naturales. Los naturales cuentan y ordenan: uno, dos, tres... Acto segundo. Pero la vida sigue y los números naturales no bastan cuando, por ejemplo, se necesita contar desde una referencia. Es cuando interesa marcar un punto del espacio o un instante del tiempo, el kilómetro de un camino o el año en el que vivimos. Contar y ordenar ya no es suficiente. Hay que pactar desde donde y desde cuando se cuenta ¡Sea el número cero! Nuestro calendario, por cierto, no tiene año cero y de ahí la monumental confusión que se organiza cada vez que cambiamos de siglo o de milenio (el último milenio cambió la noche del 31 de diciembre de 2000 al 1 de enero de 2001, justo un año después de la inmensa mayoría de las fiestas que en el planeta celebraban su llegada). Sea la familia de los números cardinales, los naturales más el cero. Los cardinales cuentan y ordenan a un lado de una referencia: cero, uno, dos, tres Un número real sitúa un punto sobre una línea, pero no puede escapar de ella ... Acto tercero. Pero la vida sigue y los números cardinales no bastan cuando, por ejemplo, se necesita contar a ambos lados de una referencia. El ascensor tiene su referencia en la planta baja (que es por donde los ciudadanos acceden al edificio). ¿Cómo dar cuenta de los niveles subterráneos? ¿Cómo dar cuenta de las temperaturas por debajo de cero grados? ¿Cómo contar cuando debemos más de lo que tenemos? ¡La historia no empieza donde empieza a contar nuestro calendario! ¡Hay que contar al otro lado de la referencia! Sea la familia de los números enteros, los cardinales más los naturales negativos. Los enteros cuentan y ordenan a ambos lados de una referencia: ...menos tres, menos dos, menos uno, cero, uno, dos, tres... Acto cuarto. Pero la vida sigue y los números enteros no bastan cuando, por ejemplo, se trata de repartir. Un reparto, expresado con un número entero, puede ser injusto. ¿Cómo repartir dos ovejas entre tres beneficiarios? Los enteros tampoco dan la talla a la hora medir. Para medir se necesita comparar un trozo de realidad con una unidad patrón (un metro, un segundo, un kilo)... Y pocas veces, en rigor nunca, la medida coincide con un número entero de tales unidades. ¿Cómo repartir regulando excesos y defectos? ¿Cómo medir con la finura deseada? Entre dos enteros consecutivos caben infinitos números. Pero son números de otra familia, cada uno de los cuales se puede representar, a su vez, como un par ordenado de números enteros (su cociente). Sea la familia de los números racionales. Los números racionales reparten y comparan: un medio, un tercio, un cuarto, ..., dos tercios... Acto quinto. Pero la vida sigue y los números racionales no bastan cuando, por ejemplo, se necesita calcular el lado de un cuadrado a partir de su superficie o la superficie de un círculo a partir de su radio. La raíz cuadrada de un número racional no tiene por qué ser otro número racional. La superficie de una esfera de radio uno es un número que no pertenece a la familia de los racionales. Es cuatro veces pi, un número que no se puede expresar como el cociente de dos enteros, sino con la suma de infinitos números cada vez más pequeños. Sea la familia de los números reales. Los números reales calculan: es la raíz cuadrada de dos, el número pi o la proporción áurea entre dos segmentos... Acto sexto. Pero la vida sigue y los números reales no bastan cuando, por ejemplo, se trata de buscar un número real que multiplicado por sí mismo sea igual a un número negativo. Además, un número real sitúa un punto sobre una línea, sí, pero no puede escapar de ella. Para situar un punto sobre una superficie no basta un número real ¡se necesitan dos! Sea la familia de los números complejos, donde un número complejo es un par ordenado de números reales. Es el caso del par de números formado por el cero y el uno, la unidad imaginaria, el número i, la raíz cuadrada de menos uno. Una ecuación de segundo grado puede no tener soluciones reales pero siempre tiene soluciones complejas. Los números complejos resuelven. La tarde se nos echa encima y no hay tiempo para postres. Resumimos las conclusiones entre sorbos de un excelente café amargo. Los naturales cuentan, los enteros sitúan, los racionales miden, los reales calculan, los complejos resuelven... La familia de los naturales está dentro de la de los cardinales que está dentro de la de los enteros que está dentro de la de los racionales que está dentro de la de los reales que está dentro de la de los complejos... Nos despedimos: sí, detrás de cada buena familia de números hay una buena intuición científica, un buen uso para la vida de cada día y, sobre todo, una buena conversación.

Diario de H

Un mes antes de cumplir 14 años, Hypatia recibe un diario de regalo. Decide usarlo y anotar cada día todo lo que vive, piensa y siente, en lo que será el mes más intenso de su (corta) vida: le gusta su mejor amigo, pero a él le gusta otra; sus ex-amigas no le hablan; consigue la oportunidad de formar un grupo musical para un concurso; es cortejada por un admirador secreto en Facebook; y su padre divorciado insiste en que su nueva novia e Hypatia se hagan grandes amigas, cuando apenas se soportan...

Un chico de lo más normal

El término «superdotado» nunca se ha aplicado a un chico como Donovan Curtis, quien es más conocido por sus bromas absurdas y estrafalarias. Cuando una de sus acciones tiene resultados verdaderamente desastrosos, parece que al fin ha ido demasiado lejos. Pero gracias a un error de uno de los administrativos del colegio, Donovan es enviado a la Academia de Excelencia Escolar (AEE), a formar parte de un programa especial para estudiantes dotados y talentosos. No era precisamente lo que Donovan tenía en mente, pero resulta que no podría haber un mejor escondite para él. Ahora solo tendrá que engañar a todos estos chicos con coeficientes intelectuales de genios y pasar inadvertido. A medida que los maestros y estudiantes de la AEE lo conocen, se dan cuenta de que Donovan no es bueno en mates o ciencias (o en nada, en realidad…), y su fachada corre el riesgo de desaparecer.